Edición Online | 11-10-2009 | 12:38
Por amor a la camisetaPor Juan Carlos HaberkonPor más larga que sea la tormenta, siempre vuelve a brillar el sol. Pero en el fútbol, como en la vida, no todos son iluminados con la misma intensidad. Carlos Lanzaro, Alberto Garau, Marcelo Piccinino, entre otros, se cruzaron en el camino de la Liga Santafesina de Fútbol cuando ya nadie apostaba a un destino distinto. Llegaron con perfil bajo y esperaron su oportunidad hasta que pudieron encaminar el rumbo hasta pegar el salto. Y fue un salto de calidad que hoy podemos disfrutar todos los que amamos y defendemos a nuestra querida Liga Santafesina de Fútbol. “A este proyecto nos subimos todos” decía Lanzaro, el presidente, cuando allá, en diciembre del año pasado se ponía al frente de la casa mayor del fútbol local. Con palabras firmes, como la manera de actuar de cada uno de los integrantes de esta Comisión Directiva, reconocieron siempre que la tarea no sería para nada sencilla. Una fuerte deuda que venía siendo arrastrada de la CD anterior, nunca hizo tambalear a los que recién llegaban y de esa manera, con las cartas sobre la mesa, se puso en funcionamiento una nueva etapa liguista. Se armó el torneo y se largó con el año futbolero. Más tarde llegaría la primera gran alegría: Ariel Bustos, el árbitro de la primera liguista, asistente internacional, nombrado por el Colegio de Árbitros, era designado como asistente para el partido de Uruguay-Brasil, por las Eliminatorias Sduamericanas. La noticia sacudió el mercado local y sonó bien fuerte a nivel nacional. Era la primera vez que un árbitro de nuestra Liga llegaba a ese nivel de juego. Roberto Carreño, presidente del Colegio local, no hacía otra cosa que hablar de merecimientos: “Ariel Bustos lo tiene merecido y la Liga Santafesina también se merecía un acontecimiento histórico como éste. Bustos es un gran profesional y muy buena persona. Esperemos que los más jóvenes sigan sus pasos”, decía convencido quien rige los destinos de la formación arbitral del juego local. Con los torneos en marcha en todas sus categorías se relanzó la Preliga, jornadas organizadas para los chicos que no tienen lugar en los equipos que participan habitualmente del juego. Vale decir, aquellos que comienzan a dar sus primeros pasos en el deporte. Un grupo de buenos colaboradores organizaron el juego y el éxito estuvo cantado. Con un promedio de 600 personas por fecha, la fiesta de los chicos estaba asegurada. “La idea de sacar los chicos de la calle y llevarlos a una cancha está garantizada. Ellos saben que en este tipo de encuentros vienen para divertirse junto a sus familiares. Acá no se juega por los puntos y eso los hace sentir más sueltos y alegres”, decía Pablo Bonaveri, uno de los responsables de llevar adelante la programación. Y ya con medio año en el bolsillo, se largó con la Liga Senior, un sueño de muchos que pocos se animaron a resolver. Después de varias reuniones y con Pedro Bree a la cabeza, los jugadores que alguna vez vistieron la camiseta de un club de la Liga Santafesina tendrían nuevamente su oportunidad. La idea pasaba por convocar a todos los que tuvieron que dejar la Liga Santafesina por haber llegado al límite de edad impuesto en su momento. ¿Qué pasó? Se puso en marcha el torneo y 12 son los equipos que le devolvieron a cada uno de los clubes la alegría de ver nuevamente a sus jugadores. Hoy, con mucho éxito, la familia liguista disfruta con orgullo la vuelta de jugadores que nunca debieron abandonar la actividad o buscar nuevos horizontes para no sentirse tan viejos como otros lo imaginaban. ¡Qué no parezca poco...! Ranking de noticias
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