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Edición Online | 13-09-2009 | 19:32 Vamos a clasificarPor Enrique CruzDiego saltó como leche hervida el miércoles después de perder con Paraguay. El, que tantas veces habló de aquellos a los que "se les escapa la tortuga", hizo uso y abuso de un estado de soberbia desubicado para la dura situación que vivía. Venía bien, hablando de que iba a dejar hasta la última gota de sangre por clasificarnos y que estaba entero, hasta que empezó a hablar de los "periodistas panqueques" y todas esas historias que no vienen al caso en estos tiempos de heridas futboleras abiertas. No me imagino a Argentina afuera del Mundial porque no me imagino a Messi, a Tevez y hasta al mismo Diego sin viajar a Sudáfrica. Cuestiones comerciales, pero sobre todo deportivas. Deberíamos ganarle a Perú y podríamos llegar en condiciones favorables a jugar con los uruguayos en Montevideo. De última, el repechaje también tendría que ser una posibilidad en la que Argentina, por una cuestión de peso propio, consiga imponerse más allá de estas limitaciones que nos están desesperando. Eso sí, considero que en este proceso en el que hay un gran responsable, llamado Diego Maradona, pero otros que tienen una alta cuota (Grondona y los propios jugadores), hay que dar un golpe de timón fuerte para comenzar a preparar el proceso previo a Sudáfrica 2010. Es evidente que la relación entre Maradona y Bilardo es casi inexistente; es evidente que hay jugadores que ya no tienen el nivel ni la jerarquía para seguir vinculados a este proceso y también está muy claro que hay algunos jugadores que deberán revisar actitudes adentro de la cancha para fortalecer el grado de compromiso con la camiseta de su país. En cuanto a Maradona, lo único que es capaz de aportarle a sus jugadores es la presencia. Pero eso es apenas un porcentaje pequeño. Diego puede quitarle presiones, absorberlas y arengarlos sólo por el hecho de tratarse del mejor jugador que dio este país en su historia. Pero no es capaz de entrenarlos y de prepararlos en lo táctico y lo estratégico para conformar un verdadero equipo. Por eso, hay que prender velas primero para conseguir el objetivo matemático de clasificarnos. Y una vez en Sudáfrica 2010, iniciar un camino en el que Maradona tenga sólo un porcentaje de responsabilidad. Leme y Mancuso pueden seguir como asistentes, pero no como técnicos alternos. Hay que poner junto a él a alguien con la suficiente capacidad de trabajo para que a ese cúmulo de individualidades (que no son tan espectaculares como nos creemos, salvo Messi), se le pueda dar un argumento colectivo sólido. |